OPEN KIDS propone recorridos cortos y amigables, pensados para realizar con niños y niñas de todas las edades. La intención es propiciar actividades inclusivas, donde pequeños, jóvenes y adultos disfruten -y se disfruten mutuamente- visitando edificios de valor patrimonial, histórico, cultural y arquitectónico de la ciudad de Rosario.En esta actividad, originalmente concebida para los intereses e inquietudes de los adultos, OPEN KIDS ofrece incluir también a las infancias, convirtiendo los recorridos en planes familiares. Formando parte del OPEN HOUSE ROSARIO 2019, se sugieren cuatro opciones de recorridos acotados en los cuatro turnos posibles. Cada uno de ellos incluye cuatro edificios y una propuesta de lugar de descanso al final del paseo.  A su vez, cada recorrido responde a una temática diferente –historia, parque, cultura y memoria- y es posible de ser realizado al tiempo de cada grupo. Los criterios de selección han priorizado los lugares amplios, con espacios verdes o patios, evitando aglomeración de personas y que estén cercanas unas de otras.

Organiza: Daniela Cattaneo, Maru Ibáñez @mamarosarienne, Melina Spinetta

11 y 12 de Mayo 2019

RECORRIDOS AMIGABLES PARA NIÑ@S

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¡Te invitamos a elegir el recorrido que más te motive! ¡Adelante!

CIRCUITO HISTORIA

DÍA SÁBADO

HORARIO APERTURA de 9:00hs a 13:00hs

  • Edificio Diario La Capital (de 10hs a 12hs)
  • Pasaje PAN
  • Monumento Histórico Nacional a la Bandera
  • Museo El Paraná y sus islas

Sugerencia para el final del recorrido

Parque Nacional a la Bandera

 

DESCRIPCIÓN

Este circuito comienza su recorrido en el centro neurálgico de la ciudad, en el Edificio Diario La Capital, fundado en el año 1867 en el contexto de los intentos por convertir a la pujante ciudad de Rosario en Capital del país. El recorrido más interesante para hacer con niños es la visita a su Museo, único en Latinoamérica en dar cuenta de la historia de un medio gráfico. Es un excelente programa para conocer por dentro el edificio, y a su vez, adentrarse en la historia y los devenires sociopolíticos de la ciudad a través de un recorrido por la historia misma del diario. Los cambios tecnológicos, visibles en las distintas máquinas empleadas a lo largo de los años, y en los modos de transmitir las noticias pueden vivenciarse en la primera etapa del recorrido. En una segunda etapa, la irrupción del color habilita en este museo las actividades interactivas, pudiendo los niños ser partícipes de cómo se elaboran las noticias en sus formas de crónicas, entrevistas o notas de opinión, y cómo es el trabajo articulado de periodistas, diseñadores, dibujantes, fotógrafos y técnicos.

Luego de esta visita retomamos la peatonal Córdoba para dirigirnos hacia el Pasaje Pan, y nos remontamos allí a los antiguos pasajes parisinos del siglo XIX con sus senderos angostos y lineales y sus vidrieras para exposición de mercancías. Al explorar este antiguo pasaje las familias podrán vivenciar, a modo de verdadero túnel del tiempo, una sucesión de experiencias espaciales donde predominan los mosaicos venecianos, las carpinterías de madera e hierro y las barandas trabajadas. En la planta baja, las oficinas y locales a ambos lados de los estrechos corredores parecen liberarse hacia una sucesión de patios intermedios entre los que sobresale el patio del centro del pasaje. Al levantar la mirada, las oficinas en planta alta y el lucernario corredizo nos invitan a seguir explorando el lugar. El Pasaje Pan es un verdadero tesoro inexplorado en el centro de manzana cuya mística lo ha convertido en un reducto selecto de artistas y diseñadores locales.

 

Continuando el recorrido por calle Córdoba llegamos a la plaza 25 de Mayo, área fundacional de la ciudad, ubicada hacia las primeras décadas del 1700 en la curva exacta en el camino Real, que conectaba al entonces Pago de los Arroyos con el centro y norte del país. Las calles que la enmarcan -Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe- nos hablan de los destinos de los viajeros que descansaban en esta posta y que poco a poco comenzaron a afincarse en el territorio. Juguemos con los niños y niñas a imaginar cómo era la ciudad en esa época e imaginemos junto a ellos relatos de las personas que transitaron por estos espacios a lo largo de la historia. La Catedral, el Palacio de los Leones y el Edificio del Correo reflejan el destino institucional de este sitio y nos conducen, Pasaje Juramento mediante, al Monumento Nacional a la Bandera, símbolo patrio nacional y símbolo de Rosario para el resto del país y del mundo. El Pasaje, logra atar la plaza y el Monumento mediante la continuidad del espacio público y es puerta de entrada que invita a los chicos a correr hacia el Monumento. Fruto de un concurso en el año 1939 que ganaran Ángel Guido y Alejandro Bustillo, el Monumento Nacional a la Bandera se inaugura casi 20 años más tarde, en 1957 y conmemora el enarbolamiento de la bandera argentina en las barrancas del Paraná, en febrero de 1812.

 

¿Qué forma tiene el Monumento? Sus diseñadores pensaron en una proa hacia el Paraná flanqueada por los grupos escultóricos de Alfredo Bigatti y José Fioravanti, con una gran cantidad de referencias históricas y geográficas que pueden -para los más atentos- observarse con detalle. Seguro los niños y las niñas podrán encontrar formas más diversas e imaginarias del emblemático monumento y armarán, en complicidad con sus mayores, historias fantásticas al observar los detalles escondidos en su arquitectura. El ascenso a la torre para contemplar desde las alturas las vistas del río, el humedal que nos rodea y la ciudad que habitamos, es un plan que no se pueden perder en familia.

El teatro griego, como escalinata monumental para albergar espectáculos y actos multitudinarios y la llama prendida en su parte más alta, son también atracciones imperdibles en un programa con niños.

Dejamos el Monumento para descender hacia la avenida Belgrano y adentrarnos en el sector ribereño del área central, donde el Parque Nacional a la Bandera es protagonista. Allí se aloja el Museo del Paraná y sus islas (clic en ficha de obra) en el edificio de la Estación Fluvial, ejemplo de la arquitectura oficial de la década del 50. Posee los códigos de la moderna arquitectura: volúmenes netos, acento en las líneas horizontales y su torre de ladrillos de prensa hacia uno de los costados.

 

El Museo está flanqueado por las grandes pinturas de Raúl Domínguez, popularmente conocido como “el pintor de las islas”, y en su interior se aloja la colección de sus obras más importantes. Su visita permite a las familias tomar contacto con las islas, sus habitantes, costumbres, viviendas típicas, flora y fauna; así como también con los habitantes primitivos: los aborígenes. Además, la muestra de la “Casa del aborigen” permite conocer objetos artesanales actuales, instrumentos musicales, restos de alfarería y objetos de piedra, cesterías de la región, entre otros.

 

Finalizando este recorrido se puede disfrutar del sol del extenso parque y su maravillosa vista al río. También visitar el Monumento a los Caídos en Malvinas a modo de recuerdo y homenaje a los 649 soldados argentinos caídos y cuyos nombres se encuentran allí grabados. En caso de lluvia, la proximidad de los galpones de la Franja del Río con el recientemente inaugurado Mercado de Frutos Culturales es una excelente opción para visitar con niños, no exenta de historia.

CIRCUITO PARQUE

DÍA SÁBADO

HORARIO APERTURA de 14:00hs a 18:00hs

  • Casa-Stud de Palacios
  • Hipódromo Independencia (SUSPENDIDO)
  • Pabellones Parque Independencia
  • Museo de la Ciudad

Sugerencia para el final del recorrido

Jardín de los Niños

 

DESCRIPCIÓN

El recorrido PARQUE sucede en los alrededores y dentro del Parque Independencia. Esta gran área verde fue el primer parque de la ciudad, inaugurado el 1° de enero de 1902. Originalmente se trató de una plaza de 4 manzanas, llamada Plaza Independencia, en la intersección de los Bulevares Santafesino y Argentino (actuales Oroño y Pellegrini) que enmarcaban, hacia el río, el límite de la ciudad consolidada. El parque fue diseñado por el paisajista francés Carlos Thays quien diseñó parques emblemáticos en todo el país como el Jardín Botánico en Capital Federal, el Parque Sarmiento en Córdoba y el Parque San Martín en Mendoza, por señalar algunos otros espacios verdes para buscar sus semejanzas.

 

Entre los múltiples programas que aloja el Parque está el Hipódromo y nuestro paseo comienza con una obra muy peculiar que tiene que ver con los caballos de carreras que allí competían. Se trata de la Casa-Stud de Aurelio Palacios y la única construcción que hoy conserva la estructura original de estos lugares de cuidado de caballos. A comienzos del 1900, luego de la inauguración del Hipódromo Independencia, empezaron a instalarse muchísimos sitios donde se alojaban a los caballos, llamados studs. Estaban ubicados en una zona cercana al Hipódromo Independencia, y hasta allí se trasladaba a los caballos los días de carreras y también durante la semana para los entrenamientos. El radio que comprendía a los studs estaba delimitado por las calles 27 de Febrero, Virasoro, Moreno y Callao y llegaron a totalizar alrededor de 560 boxes, uno para cada animal. Algunos studs llegaban a tener más de 20 boxes y otros eran más pequeños con 4 o 5. Puede resultar interesante contarles esta historia a los niños e imaginar cómo sería ver desfilar a los caballos de carrera, camino al Hipódromo, en cada competencia o entrenamiento.  Distintos factores, como las nuevas normativas municipales, el tránsito vehicular y la densidad de población, hicieron que estas construcciones mutaran a otros usos.

 

Sugerimos hacer caminando el recorrido de los caballos, imaginando con los niños y niñas esas épocas, y dirigirnos al Hipódromo Independencia que se encuentra sobre la calle Dante Alighieri dentro del Parque. Particular interés puede resultar recorrer en familia sus tribunas y boleterías de valor patrimonial y descubrir juntos las pistas de carreras del único hipódromo del interior del país que cuenta con 3 pistas para entrenamiento. Una historia muy peculiar para relatarles a los niños, es la hazaña protagonizada por el jockey Ángel Oscar Baratucci, que marcó un hito en el turf mundial, cuando el 15 de diciembre de 1957, ganó las 8 carreras que se disputaron en el Hipódromo Independencia en una misma jornada. Fue un récord mundial nunca superado hasta la actualidad. (SUSPENDIDO)

 

Seguimos con nuestro recorrido atravesando sitios, programas funcionales y tiempos históricos siempre dentro del Parque para visitar los Pabellones Parque Independencia para fiestas y baños públicos diseñados por el arquitecto Rafael Iglesias en 2002, cien años después de la inauguración del Parque. Son estos dos pabellones construidos con elementos mínimos y materiales locales, con funciones cotidianas, que en su sutileza se funden con el parque. El pabellón de fiestas juega con la horizontalidad y artificio de la cubierta de hormigón y la verticalidad y naturaleza de los troncos de quebracho que parecen nacer del suelo. El mobiliario (mesadas y barras) así como los tabiques divisorios son parte del diseño y cuelgan de la losa, formando parte de las curiosidades que se van develando. El pabellón de baños, en cambio, esconde una particularidad que a los niños les encantará: marca también la horizontal pero se despega del piso componiendo una envolvente de u-glass que durante el día hace que no se necesite de luz natural y durante la noche convierta el edificio en una suerte de linterna. ¿Se animarán los niños a dibujar esta casa linterna cuando lleguen a sus casas? Hacia el interior, el reflejo de las siluetas en los paneles curvos de acero inoxidable convierte a los baños en un juego de espejos.  De este modo espacios semicubiertos, planos translúcidos, muros que no llegan al piso, mesas en voladizo, planos curvos reflejantes y bancos de hormigón, son recursos arquitectónicos poderosos para dejar volar la imaginación y proponer juegos con los niños al mismo tiempo que disfrutamos de una obra de singular importancia de la arquitectura rosarina contemporánea.

 

La siguiente parada es el Museo de la Ciudad , construido en 1902 para albergar la Escuela de Aprendices Jardineros y administración del Parque dentro del predio del vivero municipal, de acuerdo al proyecto del Ing. Héctor Thedy, a cargo de la Dirección de Obras Públicas de la Municipalidad. Tras un largo proceso de rehabilitación en 1993 se inauguró aquí el Museo, pero con el propósito de mantener en su nueva función el aspecto de la casa original. Así, el inmueble se preserva con el mismo cuidado que los objetos que en su interior se muestran y atesoran. La colección está compuesta por mobiliario, material fotográfico, documentos, libros y publicaciones periódicas y también por muestras itinerantes, buscando promover la preservación del patrimonio y exhibiendo en sus distintas muestras fragmentos de procesos históricos, sociales, artísticos y culturales de la ciudad. Objetos e imágenes originales componen así piezas de increíble interés para los niños de todas las edades. Su jardín y el pequeño invernadero invitan a hacer una pausa antes de seguir con el recorrido.

 

Finalizamos este paseo proponiendo una visita al Jardín de los niños, uno de los engranajes del Tríptico de la Infancia. El jardín, inaugurado en noviembre de 2001, se propuso recuperar parte del paseo tradicional que integraban desde los orígenes el “laguito” y la “montañita”, resultando muy interesante pensar que desde esa elevación se podía ver toda la ciudad y que además había surgido como producto de las excavaciones para dar lugar al lago artificial, en una tarea realizada por los presos de la cárcel cercana. En esta emblemática porción del parque había funcionado el Jardín de Niños “Juana Elena Blanco” y posteriormente el zoológico de la ciudad.

La intervención propone construir en la tradicional montañita la Torre del Catalejo y un recorrido laberíntico y sonoro; la máquina de volar, la máquina de sonar y la máquina de trepar también son espacios para disfrutar en este predio cuyos destinatarios privilegiados son los niños. El edificio Tiempos Modernos, un enorme volumen de hormigón semienterrado construido según el proyecto de Marcelo Perazzo, Sandra Marchessi, Sebastián Bechis y Mario Antelo, para la Secretaría de Planeamiento de la ciudad, materializa magistralmente el marco conceptual del ideario del tríptico. Un proyecto donde la arquitectura no domina, sino que se esconde y simplemente acompaña, se mezcla con el territorio, bajo la premisa de “modelos para armar, de territorios y edificios”. En la denominada “calle de los sucesos”, que conectando con el parque hace de antesala al edificio, territorios lúdicos y didácticos albergan con libertad las actividades propuestas. Se suceden así recorridos que contienen un trayecto dentro del otro, invitando e incitando a los desvíos, donde juego, construcción e invención colectiva se multiplican en modelos de participación y experiencias tan variadas como sus visitantes. Podemos observar magistralmente en esta intervención cómo la mediación proyectual, la estética y el detalle aparecen en estas apuestas públicas como un modo -en palabras de su mentora Chiqui González- de “devolverle belleza a la dignidad de las personas”. Proponemos desde aquí continuar rescatando las nociones de convivencia, disfrute, juego y movimiento; y poner en valor, con ojos de niño, este paseo público y tradicional de la ciudad.

CIRCUITO CULTURA

DÍA DOMINGO

HORARIO APERTURA de 9:00hs a 13:00hs

  • Espacio Cultural Universitario (ECU) – ex Anexo Banco Nación
  • Museo de la Salud – Ex Banco Hipotecario Nacional
  • Alianza Francesa de Rosario
  • Plataforma Lavardén (SUSPENDIDO)

Sugerencia para el final del recorrido

Plaza Montenegro

DESCRIPCIÓN

Este recorrido denominado CULTURA, comienza con la visita al edificio sede del Espacio Cultural de la Universidad Nacional de Rosario (ECU). Construido en la década de 1920, fue concebido como anexo o ampliación del Banco de la Nación, ubicado en la esquina de San Martín y Córdoba, demolido en el año 1981. Su construcción conllevó muchos inconvenientes ligados a la importación de materiales como los mármoles que revisten los interiores, así como por la complejidad de su diseño. La importancia de este edificio en el recorrido no se circunscribe únicamente a su función como espacio cultural, sino además, por la magnificencia de su arquitectura a la manera de “gran catedral clásica”. Es una gran oportunidad para vivenciar con los niños y niñas una escala constructiva, disposición de elementos arquitectónicos y utilización de materiales de terminación, muy diferente a lo que estamos acostumbrados en nuestra cotidianeidad: interiores revestidos en mármol, enormes columnas de orden clásico, gran espacio longitudinal de doble altura, casetonado del cañón corrido que ilumina cenitalmente la gran nave, la linterna central de iluminación hacia el fondo, muebles de madera tallada, la puerta de ingreso trabajada en bronce y muchísimos detalles más, en un viaje arquitectónico por el tiempo de la arquitectura clásica monumental, que era servicial al tipo de destino requerido: dar sensación de solidez y permanencia para reforzar la imagen del Banco de la Nación Argentina. En este recorrido los invitamos a activar todos los sentidos para sentir el frío del mármol en las manos, los olores de las maderas de antaño y los sonidos de nuestras voces retumbando en el interior.

 

Siguiendo en la temática de las arquitecturas monumentales como recintos para la localización de entidades bancarias, este es el caso del Museo de la Salud ex Banco Hipotecario Nacional, construido en el año 1906 y localizado en la esquina noroeste de Laprida y Rioja, en pleno casco céntrico de la ciudad de Rosario. El edificio ha sido declarado de interés patrimonial por la Municipalidad de Rosario, en el rubro obras singulares y unitarias. Actualmente funciona la Cartera Sanitaria del Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe. Lo interesante para recorrer con los niños y niñas, es el Museo inaugurado en 2015 según una iniciativa del médico y coleccionista privado Dr. Héctor Ruiz. Localizado en el hall central de ingreso al edificio, es posible encontrar allí antiguas máquinas e instrumentales, bisturíes, nebulizadores, balanzas, ampollas de éter y maletines de cuero como el distintivo del médico, entre otros elementos; todo ello producto de donaciones o de rezagos albergados en los sótanos de los mismos hospitales públicos de la ciudad. Visitar el Museo invita a conversar con niños y niñas sobre la importancia de la medicina y sus avances científicos y tecnológicos, y también a reflexionar sobre cómo era la medicina allá lejos y hace tiempo, instalando la idea de la salud y la prevención de enfermedades como un hecho social y colectivo.

 

Seguimos con el recorrido haciendo una parada en calle San Luis 846, donde se encuentra el edificio de la Alianza Francesa de Rosario. Este edificio de gran valor patrimonial, está ubicado sobre la línea de edificación y posee un balcón corrido en planta alta, con frontis ornamentados. Albergó durante todo el siglo XX las asociaciones francesas, de gran importancia debido a los contingentes de inmigrantes de este origen que comenzaron a llegar a nuestra ciudad, desde mediados del 1800. Fue un reducto privilegiado de encuentro social debido a las milongas que se desarrollaban en el auditorio, entre los años de 1950 y 1960. En el aspecto cultural, la institución no solamente se ocupa de la enseñanza del idioma francés, sino que impulsa el conocimiento de la cultura francesa ya sea mediante la organización de viajes, charlas, conferencias, exposiciones, eventos musicales, teatro, cursos, entre muchos otros. Es una buena opción para adentrar a los niños y niñas en el conocimiento y existencia de otras lenguas y culturas, muy diferentes a las nuestras, pero parte fundamental de la idiosincrasia de la sociedad rosarina, constituida por un crisol de razas. El edificio posee un gran espacio que se utiliza como auditorio, varias aulas, una cafetería y una completa biblioteca con muchos libros y cds.

 

La siguiente estación es la actual Plataforma Lavardén en las intersecciones de las calles Sarmiento y Mendoza, el originario edificio de la Federación Agraria diseñado por el arquitecto J.B. Durand. Su voluntad representativa la podemos observar en su emplazamiento en esquina y en su clara organización académica, acentuada por la escalinata de ingreso y la cúpula, resaltando claramente en proporciones y en altura en la Rosario de las primeras décadas del 1900. Con el correr de los años, el edificio alojó varios destinos, siendo el más sostenido desde su recuperación, a comienzos de la década de 1950, el de sala teatral Manuel José de Lavardén, nombre que conserva aún hoy transformada en una plataforma cultural por el Ministerio de Cultura Provincial. La estructura existente de subsuelo, 6 pisos, sala de teatro y terraza, alberga magistralmente los espacios temáticos interconectados, permitiendo mostrarles a los más pequeños las bondades de una estructura posibilitante. En el primer piso se encuentra la sala de los roperos donde cada puerta invita a los niños y niñas a adentrarse en los universos más diversos. Subir por la enorme escalera circular, que rodea un espacio central de varias alturas y que conecta todos los niveles del edificio, es una experiencia espacial alucinante para disfrutar con los niños. Una visita a la descomunal terraza con vistas al centro de la ciudad, culmina con éxito el recorrido de esta obra paradigmática de la cultura rosarina. (SUSPENDIDO)

 

Cerrando este recorrido proponemos un descanso en la Plaza Montenegro, la primer plaza seca de la ciudad donde originariamente funcionara el Mercado Central. Este vacío en el medio de calles angostas permite observar en perspectiva el edificio del Centro Cultural “Roberto Fontanarrosa”, construido como Centro de Prensa del Mundial de Fútbol de 1978. La marcada distinción de dos volúmenes encastrados, su estructura a la vista y su ortogonalidad con elementos repetidos, pueden ponerse en claro contraste con la masividad, ornamentación y marcada distinción entre basamentos, desarrollos y remates de los ejemplos hasta aquí visitados. También resulta interesante contarles a los niños que allí, bajo la plaza, se alojan dos niveles de estacionamientos subterráneos. Jugar con las palomas, sentarse a descansar en las escalinatas, compartir un café con la escultura del Negro Fontanarrosa y contarles a nuestros niños sobre el culto a la amistad de este mítico rosarino, son momentos que seguramente serán para atesorar en la memoria.

CIRCUITO MEMORIA

DÍA DOMINGO

HORARIO APERTURA de 14:00hs a 18:00hs

  • Estudio CMS arquitectas – Balcarce 1125
  • Asistencia Pública – Antiguo Palacio Canals (SUSPENDIDO)
  • Escuela Normal Nº2 J. M. Gutiérrez
  • Museo de la Memoria

Sugerencia para el final del recorrido

Plaza San Martín

 

DESCRIPCIÓN

Comenzamos el recorrido por una pequeña obra privada, sede del Estudio CMS arquitectas cuyo fondo compone un refrescante pulmón verde en el corazón del centro rosarino. Se trata de la reforma de una casa chorizo, típica de principios del 1900. Catalogada como “patrimonio entorno” apela a la memoria arquitectónica, conformando con sus casas vecinas una fachada urbana morfológicamente homogénea. La intervención consistió en rescatar la esencia original: volver a sus orígenes, poniendo en valor materiales y sistemas constructivos típicos de este tipo de tipologías.

 

Seguimos con el recorrido, llegando al Antiguo Palacio Canals, hoy Asistencia Pública sede de IAPOS. Originalmente concebida en 1880 como residencia personal de Juan Canals, importante empresario rosarino, la villa fue una pieza clave para la puesta en valor y posterior loteo de las tierras no urbanizadas de su entorno. Fue cedida al Municipio en 1898, siendo el primer edificio destinado a salud pública de la ciudad. Emplazado en el centro de una plaza, con arboleda del parque original de la residencia, es ideal para pasear con niños de todas las edades, en un viaje arquitectónico y paisajístico a fines del siglo IX. En su restauración, se hizo hincapié en el rescate y recuperación de la estructura original de la obra y de sus elementos ornamentales. Para distender con los niños y si el tiempo acompaña, hay algunos juegos clásicos como hamacas, tobogán y subibaja, en el sector de la plaza que linda con calle Moreno. (SUSPENDIDO)

 

Seguimos ahora hacia el edificio de la Escuela Normal Nº2 J. M. Gutiérrez. Es importante conocer que, inaugurado en 1905, fue el primer edificio que construyó el Gobierno Provincial con destino de escuela primaria. El conjunto de la escuela consta de tres cuerpos articulados a partir de un eje central, y –lo que es tentador para disfrutar con los niños- cada cuerpo se organiza alrededor de patios, con espacio libre para corretear bajo la mística de la educación pública, gratuita y laica de estos “templos del saber”.

 

Le llegó el turno al plato fuerte del recorrido: el Museo de la Memoria. Proyectado por el recién recibido arquitecto Ermete De Lorenzi, como residencia para sus padres que vivían en la localidad de El Trébol. Tiene influencias del art decó tanto en su ornamentación como en su materialidad. Posee un patio en la esquina elevado del nivel de vereda, con un cerramiento curvo, ideal para distender con los niños en el caso de ser necesario, y desde donde es posible obtener hermosas visuales a la Plaza San Martín, lugar de encuentro de las numerosas marchas en defensa de los derechos humanos. Un punto crucial en este edificio es servir de destino al Comando del II Cuerpo de Ejército funcionando durante la última dictadura cívico-militar como centro clandestino de detención. Desde 2010 numerosas y sostenidas acciones lograron torcer su destino y transformarse en el Museo de la Memoria de Rosario. Su sala de muestra permanente, su sala de muestras temporarias y su archivo documental han convertido a la “Casa de los Padres” en una de las instituciones pioneras en América latina en el tratamiento del tema de las memorias post-genocidas. Hacer partícipes a los niños de nuestra terrible historia reciente y del poder de resiliencia en actos concretos, son pasos pequeños pero firmes, para el empoderamiento colectivo de lo que nunca más queremos tener como Nación.

 

Y como lo lúdico es parte inseparable del aprendizaje, proponemos para cerrar este circuito disfrutar del aire libre y contemplar las distintas escalas de edificios que rodean a la plaza San Martín, mostrándola como lugar de descanso y contemplación, lugar de paso en el trajín cotidiano y lugar de encuentros y manifestaciones populares. Otra opción es una visita al Museo Provincial de Ciencias Naturales Dr. Ángel Gallardo, que como las obras de este recorrido, ha sido resignificado y pensado no ya como un museo tradicional sino como un lugar donde se fomenta la conciencia social y crítica y la producción colectiva del conocimiento. Las huellas de muchos trozos de la memoria de nuestra ciudad se asoman en estas pocas pero poderosas obras.